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sábado, 14 de febrero de 2015

Plastilina casera.

En casa hace unas semanas que Ó tiene plastilina a su disposición. Se la enseñé de más pequeño pero no le hizo mucho caso. Ahora empieza a entretenerse.


En niños más mayores la plastilina les ayuda a desarrollar su creatividad, su concentración, mejoran su habilidad con la práctica y se divierten. Pero, además, la plastilina permite desarrollar la musculatura de las manos de los peques y la agilidad, fuerza y destreza de los dedos: Motricidad fina.


Después de ver que empieza a interesarle, hemos elaborado la plastilina en casa, con ingredientes culinarios y sin peligro de toxicidad por si decide comerse un trozo, siguiendo la siguiente receta:

Necesitamos:

-1 taza de sal
-2 tazas de harina
-1 taza de agua
-4 cucharadas de aceite
-4 cucharadas de bicarbonato
-Colorantes alimentarios


Mezclamos todos los ingredientes en un bol, exceptuando el colorante, sin importar el orden hasta obtener una masa de buena consistencia. Dependiendo de la humedad del ambiente es fácil que la receta se tenga que variar. Si queda pegajosa, podéis añadir harina; si queda demasiado seca, podéis añadir agua.


Separamos la masa en bolas para agregarles el colorante. En nuestro caso han sido tres para hacerlas amarilla, roja y verde. Hacemos un huequito en las bolas y añadimos el colorante.


Mezclamos con las manos la bola  hasta que el color se reparta del todo y quede ésta plastilina súper chula! (No tenía otros colores en pasta en casa jaja!)


Luego la podemos guardar en tarros o botes y aguanta varios meses. Nosotros hemos usado tuppers. 

Presentamos el material.


Y a jugar!


Modelamos, apretamos, cortamos, pellizcamos...



Y si es en compañía,  mejor!


Y siguiendo el reto Montessori 2015 de febrero, lo recogemos todo al terminar para mantener el orden en nuestro espacio.





Si está reseca la próxima vez que queramos volverla a utilizar, podemos adecentarla con unas gotas de aceite. 

Espero que la disfruten vuestros peques tanto como Ó!

jueves, 5 de febrero de 2015

Masas sensoriales. Arena Lunar.

Una masa sensorial es una masa manipulativa con una textura diferente con la que nuestros hijos pueden jugar y experimentar: Tocar, oler, modelar, desmenuzar, trasvasar...

Hacía tiempo que había visto ésta receta y fnalmente nos hemos decidido a probarla!


Nos hemos decantado por la arena lunar porque está hecha con materiales que no resultan tóxicos en caso de que Ó, por una de esas, se la llevara a la boca. No suele hacerlo ya, pero nunca se sabe!

La receta es muy sencilla, necesitaremos:

-1 Kg de Harina
-120 gramos de aceite. Nosotros hemos usado aceite de oliva del huerto de los abuelos porque me parece más natural. Cualquier aceite vegetal suave nos sirve.



Mezclamos, primero con una cuchara o varillas para evitar pringarnos y finalmente con la mano.

El resultado no es una masa propiamente dicha. Más bien queda seca y suelta, pero al presionarla se apelmaza como la arena de la playa.

Yo después he pasado la mezcla a un recipiente más grande y he dejado instrumentos dentro para que Ó modele, trasvase y juegue.


Os aconsejo presentar la actividad en la terraza, en algún lugar despejado o aislar la superficie donde vayamos a trabajar, ya que aunque la arena lunar no resulta pegajosa, sí es fácil que se esparza (también es fácil de barrer). Nosotros casi siempre hacemos éste tipo de actividades sobre un mantel impermeable que es facilísmo de limpiar, aunque lo ideal sería una mesa sensorial.


La verdad es que Ó se sorprendió al principio pero después de jugar unos minutos quiso que le bajara el Señor Potato. No pasa nada, la podemos guardar en un recipiente hermético y aguanta varias semanas.



Al día siguiente fue él quien me la pidió :D




Y cuando vino su prima siguieron jugando aún más!


Os animo a probarla y a que vuestros peques manipulen, experimenten y sientan!



lunes, 5 de enero de 2015

Enseñando a coser. Snoods.

Siento dejar de lado las actividades con Ó, pero estos días de fiesta estamos alternando algunos días en casa de los abuelos y estamos más bien poco en la nuestra. Así que entre que no dispongo de materiales aquí, y que Ó va de la cocina de la abuela al huerto del abuelo pasando por jugar con el balón con mi primo, cantar con mi tía y partirse de risa con mi hermana; actividades específicas como tal hemos hecho pocas.

Ya os enseñé aquí los regalos hechos por mí que hice gracias a mi súper máquina de coser (que no sé si es buena o mala pero tiene enamoradas a mi madre y a mi tía). La cuestión es que a mi hermana le picó el gusanillo y quiso aprender a coser. Para más desafío, quería coser algo para regalar a su cuñado y cuñada. Y no ha cogido una aguja nunca. Quería que fuera hecho por ella, así que no quería ayuda. Y tenía que quedar bien, porque era un regalo...
En fin, que vimos éste snood en un Cose Conmigo de La vie en DIY en Bloglovin (podéis seguirme si queréis pulsando el botón de la derecha!) y a ambas nos gustó. Ella lo vio un detalle cuñeril perfecto y a mí me pareció algo sencillo con lo que enseñarle lo poco que sé de costura jaja


Hicimos el snood de dos vueltas, aunque usando solamente dos telas, y ambas elásticas.



Mi hermana aprendió a coser rapidísimamente, jaja Y ya tenía los detalles que quería (más contenta y orgullosa ella!). El snood gris y negro para cuñado; el estampado y negro para cuñada.
Así quedan una vez puestos, depende de por dónde les des el giro:







Esperamos que les gusten!

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Torre de aprendizaje. Tutorial.

Finalmente hemos tenido suerte y Papá Manitas nos regaló una torre de aprendizaje!
Una torre de aprendizaje es una estructura que permite al niño estar a la altura de la encimera, lo que le motiva su implicación en las actividades culinaria y les facilita observarnos desde un nivel más interesante que el suelo.
Había visto algunos tutoriales por internet. No sé lo complicados que son una vez te pones a hacerlos, pero os aseguro que nosotros lo hemos hecho por intuición y de forma muy sencilla.

Necesitamos dos taburetes Bekvam de Ikea (10 euros cada uno)
Un taladro con broca para hacer algunos agujeros adicionales.
Una barra redondeada.
Ocho tornillos largos.
Una caladora (o serrucho en su defecto)

Y nada más! 

-Comenzamos montando el TABURETE 1. Lo montamos por completo a excepción de la pieza base superior (la que lleva el hueco en medio) a la que llamaremos BASE1. Este taburete será la parte inferior de nuestra torre, lo reservamos de momento.

-Montamos el TABURETE 2, dejando de lado el primer escalón, la base superior y los dos listones de la parte delantera. De tal forma que tenemos los laterales unidos solamente por los dos listones traseros.

-Apoyamos el TABURETE 2 en el suelo, cogemos la BASE1 y la colocamos encima del TABURETE 2, pero al contrario de cómo iría, es decir, con los agujeros para ensamblarlo mirándonos a nosotros en lugar de hacia abajo.
Aquí nosotros hemos hecho cuatro agujeros en la BASE1: Dos en donde debería ensamblar con el listón superior trasero del TABURETE 2, y uno en donde debería ensamblar con cada listón lateral. 4 agujeros.


-Hacemos los 4 agujeros y atornillamos por ellos la BASE1 del revés al TABURETE 2.

Tenemos el TABURETE 1 completo sin base, y el TABURETE 2 con la base atornillada al revés.


-Con el TABURETE 2 apoyado en el suelo, ponemos el TABURETE 1 boca abajo encima de la base,  haciendo coincidir las partes traseras y las partes delanteras de ambos taburetes, y atornillamos por los agujeros que vienen hechos con los tornillos correspondientes.

Atornillamos la base al TABURETE 1 por los agujeros que vienen de serie.


-Le damos la vuelta a la estructura y tenemos algo que se parece ya a una torre de aprendizaje!
Sólo nos falta asegurar la parte de arriba para que nuestro peque no caiga.
Si es necesario, podéis cortar el sobrante de las patas que sobresalga por encima de la encimera. Es tan sencillo como marcarlas poniéndolas al lado de la encimera, y cortar con la caladora. Nosotros lo íbamos a hacer pero finalmente decidimos dejarlas como están porque la otra parte de nuestra cocina es más alta que la que véis.

Si es necesario, podemos cortar las patas salientes del lado superior.

Ó no se aguantó las ganas en cuanto la torre cogió forma!


-Repasamos lo que nos ha sobrado: Una BASE del TABURETE2, el escalón del TABURETE 2, y dos listones, uno más grande que el otro.

-Cogemos el listón grande y lo cortamos con la caladora a la misma medida que el listón pequeño.

-Estos dos listones vienen agujereados en los extremos, y nos servirán como barandilla en los laterales de la parte superior de la torre. Marcamos en las patas del TABURETE 2 dónde debería ir el agujero, los hacemos, y atornillamos con los propios tornillos de los listones que nos han sobrado.

Atornillamos los listones sobrantes a la parte superior.


-Ahora tomamos el escalón que nos ha sobrado. Hará la función de protección delantera de la torre y lo colocaremos de esta manera. Marcamos un par de agujeros en cada extremo del escalón, los hacemos y atornillamos a la torre. Nos sobrará la BASE 2, ya que no la utilizaremos, así que podéis guardarla o reciclarla!

Aprovechamos también el escalón sobrante para usarlo como barrera delantera.

-Ya la tenemos! Sólo nos faltaría atornillar una barra redondeada en la parte superior trasera, de lateral a lateral, para evitar caídas hacia atrás. Redondeada para evitar daños si se pegaran un coscorrón al subir! 
Nosotros estamos pendientes de ponerla y por ello Ó todavía no la ha usado, en cuanto pase el jaleo de estos días vamos a comprarla y la terminamos!




Espero que os haya sido útil! Muy feliz año y mis mejores deseos!
Nosotros no podíamos comenzar el año con mejor pie... Ya os cuento en el próximo post!



miércoles, 17 de diciembre de 2014

Al mal tiempo...

...Buena cara! En casa hemos aprovechado estos días de lluvia y frío. Yo me dediqué a terminar por fin un quiet book de colores que hacía meses que tenía estancado.
Un quiet book, que podemos traducir como libro silencioso, es un libro con actividades para captar la atención del niño y desarrollar alguna habilidad y resultan muy útiles en los trayectos largos en coche, cuando se suelen aburrir.



En este caso yo lo he realizado con fieltro y pedazos de tela que tenía guardados de mis trabajos de patchwork y he centrado el tema en los colores. Como actividad suplementaria, contiene circulos con snaps que debe asociar a cada color, aunque por ahora nos centraremos en los colores y las texturas porque a Ó todavía se le resisten los snaps! 



*Los snaps son los típicos botones de presión. En mi caso son de plástico, pero es normal encontrarlos metálicos en algunas prendas de bebé.
Cosí las telas a las páginas, coloqué los snaps y pegué las letras y luego cosí revés con revés las páginas. Hice agujeros y coloqué ojales para unir las páginas con anillas. El cierre del libro es con snap también.
Es posible que para los próximos use un cierre de velcro que le resulte más sencillo a Ó, o simplemente no ponga cierre.



También aprovechamos para reciclar una caja que íbamos a tirar y hacer una actividad de motricidad fina con ella. Con un destornillador hice varios agujeros. Luego tuve que ensancharlos con un bolígrafo porque me quedaron pequeños jaja Le ofrecí unas pajitas a Ó, cogí una y la introduje en un agujero. Y él se encargó del resto! Un diy muy sencillo con el que se entretienen un rato y mejoran su destreza. Para que veáis que no todo es invertir dinero :)



Hemos trabajado la motricidad gruesa también, primero pasándonos una pelota de un extremo a otro de la mesa de café; después dando pasos de gigante, de hormiguita y de cangrejo; y también bailando y dando vueltas sobre nosotros mismos. Y Ó está cogiéndole el gustillo a eso de los escalones y empieza a probar a subirlos de pie y solo.



Aprovechando que Ó ha aprendido a subir a la silla de la mesa LATT que tenemos en su espacio, hemos practicado con colores de madera y rotuladores sentaditos en ella. Aunque sigue siendo más divertido en el suelo y a lo grande!!


Lo que tienen los días lluviosos, es que a falta de parque, el centro comercial es siempre una buena opción. Allí ha correteado, escalado, se ha escondido y hemos pasado un buen rato.

 


Así que de días grises nada! Aprovechamos al máximo el tiempo (sea bueno o sea malo!)